La vida es bella es una película italiana de
1997 en la que se narra cómo un italiano
judío, Guido Orefice (interpretado por
Roberto Benigni, también director y coescritor del filme), se enamora, casa, tiene un hijo al cuál junto con él lo llevan a un
campo de concentración e inventa una especie de
mentira, a su hijo cómo contraposición al terrible momento que pasan, estar en un campo de concentración.